Aforismos sobre la Ebriedad

Hoy, celebro no solo un año más de tu compañía, sino 25 ciclos gregorianos de haberte conocido: has sido, para mí, causa de confrontaciones con amigos y desconocidos; oscuridad de la memoria al día siguiente; goce máximo de noches incansables y, sobre todo, un estímulo para conocerme a través de lo que provocas en mis adentros cuando estamos solos tú y yo, en la intimidad del confinamiento y del espejo.

Ahora que llevo semanas, meses encerrado, trato de evitarte como si estuviera en la rutina habitual del trabajo, como si no pudiera hacerte mío en domingo, como si la semana laboral comenzara otra vez un lunes cualquiera. Pero a veces -solo a veces- me encuentras sin que yo te busque, ¿o será que yo te llamo ante el silencio de la casa vacía, que te llamo para que llenes ese espacio que tiene el hábito de hacerse inmenso? ¿Será que te nombro sin pensarlo, para que ocupes ese intangible horror vacui que trasciende el marco de la pintura nocturna, e incita esa ansiedad que me cosquillea las vísceras para suplicarle a mi cerebro que te invoque, que te sienta entre mis labios, que te tome?

Y en incontables ocasiones acabo por tomarte, porque me gusta que me tranquilices, o que exacerbes mi estado de ánimo, según lo amerite el entorno o lo interno. Porque es cierto que nunca activas los mismos mecanismos de mi ser, y dejas que entre los dos decidamos aquello que acontece de acuerdo con las circunstancias y las personas y los insectos y las plastas que nos rodeen, para hacer de la noche, o de la comida o de la cena lo que nos plazca. No siempre somos bienvenidos, pero siempre nos vamos juntos. Eres el destilado espirituoso que contribuye a la nutrición de mi alma y, por eso, hoy que conmemoro este cuarto de siglo de mi relación amorosa contigo, te dedico estos aforismos, que han de servir a mancebos y doncellas que buscan convivencia con los dioses del alcohol: Mayahuel, Dionisio, Baco, Tezcatzóncatl.

“Si mezclas el tequila, la cerveza, el güisqui, etcétera, aun a diferentes intervalos en una sola noche, al día siguiente sufrirás como si le hubieras hecho el peor de los males a un perrito.”

“El vino tinto, tomado uno a uno con un vaso de agua simple, propicia una buena conversación siempre y cuando haya dos o más personas inteligentes en la mesa (lo que resulta más difícil de encontrar que una buena botella de vino).”

“El tequila derecho, a cantidades considerables, contribuye a la desinhibición del amante posible y al llanto del despechado inconsolable.”

“Si no tienes experiencia, el vodka hará que te duela la cabeza al día siguiente.”

“Ante la posibilidad de una resaca implacable, toma una cerveza ligera en ayunas.”

“Si estás en ánimo de odiar a la humanidad, toma tu bebida favorita en un lugar cerrado y/o con gente que te cuidará cuando descubras que también te odias a ti mismo.”

“EL mezcal, como lo aseveró un gran sumiller en un restaurante oaxaqueño de alta cocina, es para acompañarse con los alimentos. No obstante, si con él te embriagas por accidente, podrías conocer a tu verdadero alter ego y mostrarlo a quienes te acompañen.”

“La vida sin bebidas espirituosas, es como un cuerpo sin espíritu.”

“La mejor relación que puedes tener con el alcohol es aquella que te haga sentir vivo.”

Finalmente, te comparto este soneto, Soneto del vino, que te compusiera el gran Borges para celebrar, como yo, que nos enseñas el arte de ver nuestra propia historia.

¿En qué reino, en qué siglo, bajo qué silenciosa
conjunción de los astros, en qué secreto día
que el mármol no ha salvado, surgió la valerosa
y singular idea de inventar la alegría?

Con otoños de oro la inventaron. El vino
fluye rojo a lo largo de las generaciones
como el río del tiempo y en el arduo camino
nos prodiga su música, su fuego y sus leones.

En la noche del júbilo o en la jornada adversa
exalta la alegría o mitiga el espanto
y el ditirambo nuevo que este día le canto

otrora lo cantaron el árabe y el persa.
Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia
como si ésta ya fuera ceniza en la memoria.

Publicado por Mauricio

Inquieto y melancólico. Ingeniero Industrial y Licenciado en en Lengua y Literaturas Modernas (Letras Inglesas) que gusta de leer, escribir y traducir. Restless and melancholic. Industrial Engineer with a B.A. in English Language and Literature, who enjoys reading, writing and translating.

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